Lectiodivina

Para empezar repitamos con corazón humilde la siguiente oración:
"Te invoco de todo corazón, Señor, y guardaré tus preceptos" (Sal 119, 145)

  • ¿Qué dice el texto? (se sugiere: captar las ideas principales, profundizar haciendo preguntas, leyendo las notas de pie de página en tu Biblia o algún libro de comentarios; leer citas paralelas. Siente el texto, déjate impactar por él, imagínate la escena o reescríbela en una libreta si es necesario. Tómate tu tiempo)
1. Servía el niño Samuel a Yahveh a las órdenes de Elí; en aquel tiempo era rara la palabra de Yahveh, y no eran corrientes las visiones.
2. Cierto día, estaba Elí acostado en su habitación - sus ojos iban debilitándose y ya no podía ver -
3. no estaba aún apagada la lámpara de Dios, y Samuel estaba acostado en el Santuario de Yahveh, donde se encontraba el arca de Dios.
4. Llamó Yahveh: «¡Samuel, Samuel!» El respondió: «¡Aquí estoy!»,
5. y corrió donde Elí diciendo: «¡Aquí estoy, porque me has llamado.» Pero Elí le contestó: «Yo no te he llamado; vuélvete a acostar.» El se fue y se acostó.
6. Volvió a llamar Yahveh: «¡Samuel!» Se levantó Samuel y se fue donde Elí diciendo: «Aquí estoy, porque me has llamado.» Elí le respondió: «Yo no te he llamado, hijo mío, vuélvete a acostar.»
7. Aún no conocía Samuel a Yahveh, pues no le había sido revelada la palabra de Yahveh.
8. Tercera vez llamó Yahveh a Samuel y él se levantó y se fue donde Elí diciendo: «Aquí estoy, porque me has llamado.» Comprendió entonces Elí que era Yahveh quien llamaba al niño,
9. y dijo a Samuel: «Vete y acuéstate, y si te llaman, dirás: Habla, Yahveh, que tu siervo escucha.» Samuel se fue y se acostó en su sitio.
10. Vino Yahveh, se paró y llamó como las veces anteriores «Samuel, Samuel!» Respondió Samuel: «¡Habla, que tu siervo escucha.»

  • ¿Qué me dice el texto? (a. Lo asociamos con la vida: buscando conocernos a nosotros mismos y no teniendo miedo de que la Palabra nos confronte. b. Lo asociamos con otros textos conocidos: recordemos la unidad de la Sagrada Escritura, por lo tanto ésta lectura tiene relación con otras que conocemos, pero no busquemos la cantidad sino la calidad del alimento.)
  • ¿Qué me hace decir el texto?  (Sin duda que ya estábamos orando desde el comienzo, pero en este paso se "materializa" en una conversación con Dios que incluye los elementos que antes hemos meditado, la oración puede ser de Compunción del corazón, de súplica, de agradecimiento, de entrega...)
  • Contemplación: El movimiento contemplativo, prolongado en el tiempo, es lo que permanece en la Lectio. Buscábamos a Dios y Él ha venido con el don de su Palabra. Ahora no hay preguntas, sólo el gozo del recibir, disfrútalo)
Para concluir Oremos:
"Señor, cuando tú rompes el pan de la Santa Escritura,
tú te me haces conocido por esta Fracción del Pan.
Entre más te conozco, más deseo conocerte,
no sólo en la corteza de la letra,
sino en el conocimiento del sabor de la experiencia.
No te pido este don a causa de mis méritos
sino en razón de tu misericordia...
Dame, Señor, las harras de la herencia futura,
un gusto al menos de la lluvia celeste
para refrescar mi sed, porque yo ardo de amor" (Guigo Scala, VI)

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