Tema 1: Jesús viene a mi encuentro



I.- Reacciones o sensaciones del encontrar.

¿Que quiere decir "encuentro"?
acción de encontrarse una persona con otra o con algún objeto.
el encuentro proporciona una sensación.
Un juguete muy querido que dejamos olvidado, después lo encontramos podemos recordar varias sensaciones.
Además de encontrar, es tener una sensación buena o mala.

Preguntas para reflexionar:
¿Qué tal te has sentido cuando has encontrado algo que has perdido mucho tiempo?
¿Has dejado de insistir en la búsqueda de algo perdido?

Mirando en el libro del antiguo testamento en el Éxodo, vemos como el pueblo de Israel hace esa búsqueda  para encontrar libertad, pero querían una búsqueda fácil, una búsqueda sin carencias, ¿Qué valor le damos a lo que queremos encontrar? porque si no le damos mucho valor, seguramente dejaremos de insistir; siguiendo en la referencia al libro del Éxodo, vemos que sus ánimos en la busqueda de su libertad, una libertad prometida por Dios pero su falta de Fe y confianza les hace crear situaciones (dioses) de los cuales no les lleva más que a desanimarse más y más, el cual su insistencia se es carente para caminar hacia esa tierra prometida.
En la búsqueda hacia ese encuentro es una constante lucha que nos lleva a pasar por muchas dificultades pero al llegar a la meta de esa búsqueda hace que las dificultades sean opacadas por el gozo y la paz que provoca el encuentro.

Otro ejemplo: Aquellos que después del accidente aéreo en los Andes quedaron días sin nada, aseguran que les sirvió para valorar verdaderamente las cosas importantes de la vida (como: familia, amigos, éxitos, y la propia Vida).

En fin un encuentro requiere de búsqueda, una búsqueda que nos dirige a un camino, y ese camino es hacia el encontrar… es decir ese camino sabemos que no es fácil pero es lo que nos dirige hacia un éxito de encuentro, que nos hace valorar lo encontrado.

II.- Vocación de Samuel mirada desde un punto de encuentro.

El joven Samuel estaba al servicio del Señor bajo la custodia de Elí. Por aquel entonces los mensajes del Señor eran excepcionales y escaseaban las visiones. Cierto día Elí dormía en su habitación; sus ojos se estaban apagando y no podía ver. La lámpara divina aún no se había extinguido y Samuel dormía en el santuario del Señor, donde está el Arca de Dios. El Señor llamó a Samuel que respondió:
 — ¡Aquí estoy!
Fue corriendo adonde estaba Elí y le dijo:
— Aquí estoy, presto a tu llamada.
Elí le contestó:
— Yo no te he llamado, hijo mío. Vuelve a acostarte.
Y Samuel fue a acostarse. El Señor volvió a llamar otra vez a Samuel y este se levantó y se presentó ante Elí, diciendo:
— Aquí estoy, presto a tu llamada.
Elí contestó:
— Yo no te he llamado, hijo mío. Vuelve a acostarte. Y es que Samuel todavía no conocía al Señor, ni se le había revelado su palabra. El Señor volvió a llamar a Samuel por tercera vez y él se levantó y se presentó ante Elí, diciendo:
— Aquí estoy, presto a tu llamada.
Entonces comprendió Elí que era el Señor quien llamaba al muchacho y le dijo:
— Vuelve a acostarte y si alguien te llama, respóndele: “Habla, Señor, que tu servidor escucha”.
Y Samuel se fue a acostar a su habitación. 10 El Señor volvió a insistir y lo llamó como antes:
— ¡Samuel! ¡Samuel!
Y él le respondió:
— Habla, que tu servidor escucha.
11 Y el Señor dijo a Samuel:
— Mira, voy a hacer una cosa en Israel que a los que la oigan les retumbarán los oídos. 12 En ese momento voy a cumplir todo lo que he anunciado contra Elí y su familia de principio a fin. 13 Ya le he comunicado que voy a condenar a su familia para siempre, porque él sabía que sus hijos ultrajaban a Dios, pero no los corrigió. 14 Por eso, juro a la familia de Elí que ni sacrificios ni ofrendas podrán reparar nunca su delito.
15 Samuel se acostó hasta la mañana siguiente. Luego abrió las puertas del santuario, pero no se atrevió a contarle a Elí la visión. 16 Elí lo llamó:
— Samuel, hijo mío.
Y él contestó:
— Aquí estoy.
17 Elí le preguntó:
— ¿Qué te ha dicho? No me lo ocultes. Que Dios te castigue si me ocultas una sola palabra de lo que te ha dicho.
18 Entonces Samuel se lo contó todo, sin omitir nada. Elí comentó: — Él es el Señor, que haga lo que mejor le parezca.  Samuel seguía creciendo y el Señor lo protegía, sin dejar de cumplir ni una sola de sus palabras. 20 Así supo todo Israel, desde Dan hasta Berseba, que Samuel era un profeta acreditado ante Dios. 21 El Señor siguió manifestándose en Siló, donde revelaba su palabra a Samuel.


A veces estamos en el servicio del Señor y aún así, muchas veces no lo escuchamos o no entendemos su llamado, no sabemos que es Él quien nos llama; y al no entenderlo dejamos de escuchar el insistir en la escucha de su llamada; el Señor viene a nuestro encuentro y en ocasiones ignoramos su voz, es decir como Samuel y su encuentro con el Señor atraves de una insistencia, hace llevar su llamado a una practica, y hacerse siervo del Señor; por lo tanto miremos nuestro interior y escuchemos la voz del señor.

 Si miramos y reflexionamos en nuestra vida con detalle, nos daremos cuenta de que el Señor nos ha estado llamando ¿Cómo le hemos respondido?

Reflexionemos:
1. Si no has tenido ese encuentro ¿Quieres tenerlo?, ¿cómo quieres que sea?
Si ya lo hemos tenido ¿Cómo fue ese encuentro?
2. Cuántas veces hemos ignorada la llamada del Señor?
3. ¿Qué es lo que me propongo para prestar más atención al llamado del Señor?

Temista: Henry Henández

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